Gestión de Tesorería

 

¿Cómo realizar una Gestión eficaz de tu Tesorería?

¿Cómo se explican los problemas de liquidez de las empresas?

Muchas empresas de base tecnológica, se ven obligadas a cerrar debido a que financian activos que generan caja a largo plazo con fondos a corto plazo.

Se pide un préstamo participativo para invertir en I+D y cuando llega la hora de pagar la primera letra, no hay caja, porque no tienen ingresos. Y cuando se acaba el dinero, la empresa tiene que cerrar.

Es muy importante acompasar el ritmo de generación de caja de tus activos con los pagos de la financiación de esos activos.

Se le da más importancia a la financiación de activos fijos que al margen de maniobra y se infravalora la necesidad de circulante.

La estrategia financiera de un emprendedor debe ser la siguiente:

Planifica bien tus flujos de caja.

Establece controles de revisión semanales y mensuales.

Finánciate con proveedores y clientes( la deuda no tiene por qué ser siempre vía banco ).

Cuando lleves un par de años en el mercado, tendrás más capacidad de negociación frente a entidades financieras o inversores privados.

gestión tesorería

Consejos prácticos para planificar tus necesidades de financiación y de liquidez para que no te estrangule tu caja.

1-      Elabora dos estados de tesorería

La planificación de tesorería es el principal instrumento de gestión financiera con el que cuentas.

Hay que olvidarse de la cuenta de explotación.

De lo que se trata es de no morir, y por eso hay que evitar entrar en insolvencia, y para esto hay que controlar las entradas y salidas de tesorería.

Es recomendable preparar “dos estados de tesorería: uno, hasta que comienzas a vender, y otro, hasta que comienzas a cobrar y el negocio comienza a realimentarse”.

Muchos emprendedores no tienen en cuenta los plazos de arranque a la hora de hacer su planificación financiera. Todo el mundo cuenta con estar facturando el primer mes y no tienen en cuenta los periodos de cobro de los clientes.

Uno de los problemas de los emprendedores es que aplican gran parte de los recursos  que tienen en la puesta en marcha del proyecto y cuando están asfixiados en tesorería no pueden poner el dinero para comercializar el proyecto, con lo que se estrangulan ellos mismos. Así, el primer estado tiene que ser semanal para evitar imprevistos.

Pensemos en una empresa de software, que tiene que invertir e invertir hasta que tiene una versión beta y mientras tanto tiene que ir haciendo desembolsos de distinta naturaleza.

O por ejemplo un establecimiento comercial en el que se tiene que hacer frente a alquileres, licencias, obras de reforma, instalaciones, aprovisionamientos de mercancías.

Se debe hacer un informe semanal exhaustivo del estado de la caja. Es uno de los parámetros que has de seguir  de cerca para ver si inviertes más en stock, en cuentas pendientes… a partir de ahí buscar un equilibrio con tus proveedores.

Un saldo de tesorería deseable debería estar en torno a un 10% de los gastos imprevistos.

Luego ya estaría la fase de puesta en marcha. Ahí, hay que  distinguir, de nuevo, otras dos etapas: la que va asociada al periodo de maduración del producto (desde que inviertes en producirlo hasta que cobras por venderlo), y la fase en la que ya has comenzado a cobrar y tu empresa tiene ingresos.

Otra posibilidad es hacer informes mensuales de caja. Una semana después de que se cierre el mes, se puede introducir en un Excel la realidad de la empresa: el balance inicial y el balance final de todas las cuentas, y todos los gastos que ha habido.

2-      Analiza tus costes por proyecto

Para hacer una buena gestión de la tesorería es necesario dedicarle tiempo a hacer un buen análisis de costes.

Esto es importante, sobre todo, en sectores intensivos en conocimiento: servicios profesionales, consultoría, software…en los que se tiene que hacer una propuesta al cliente, y que llevan varios días de trabajo. Necesitas saber cuanto te cuesta ese proyecto para poder repercutirlo luego en el precio final.

Nos encontramos con desviaciones en empresas de servicios que a los seis meses se han quedado sin caja porque donde esperaban ganar 100 han perdido 50.

¿Por qué?. Porque se han desviado en las horas de los proyectos. Si te vas en horas, en el fondo, es como si te fueras en materiales, y tiene un coste.

3-      Incrementa un 15% tus necesidades financieras

Cuando calculas tus necesidades financieras es aconsejable incrementarlas en un 15% para imprevistos. Si tienes más experiencia puedes reducir este porcentaje hasta un 10%, pero tampoco menos. Si tienes dudas y no sables bien cómo enfocarlo es recomendable que lo incrementes hasta en un 20%. Esto te permite tener un colchón si las cosas van mal. Y si te van bien tienes un margen de más tesorería.

Y la forma de materializarlo es, de nuevo, en una previsión de tesorería. Un saldo de tesorería deseable debe estar en torno a un 10% y un 15% de los gastos imprevistos.

4-      Invierte en I+D a corto

Cuando haces una inversión en I+D, el resultado de esa inversión tiene que estar en el mercado en un tiempo determinado y no lo puedes alargar más.

Porque como lo alargues, vas a entrar en sobrecostes que luego te va a costar mucho amortizar. Lo interesante es acotar la inversión: para tal fecha tengo que tener este producto en el mercado y con estos costes de I+D, para poder sacarlo a este precio y poder obtener esta rentabilidad. Y eso lo tienes que planificar antes de arrancar.

Ten en cuenta que las inversiones en I+D hay que amortizarlas en cinco años, a los cinco años penalizan la cuenta de resultados. Y no es lo mismo vender por 10 algo que te ha costado desarrollar 80, que vender por 10 algo que te ha costado 200.

5. Cobra antes a tus clientes

¿Cuáles son alternativas a la financiación de terceros?

La primera son tus clientes. Siempre exigimos el pago al contado o, por lo menos, que el pago cobra el coste de los materiales. Si damos un presupuesto pedimos, como mínimo, un 60%-65% porque de esta forma se minimizan los riesgos de caja.

Si los servicios tienen un importe elevado, se puede facilitar al cliente la posibilidad de hacer los pagos de tres maneras distintas. Una opción es al inicio y en efectivo con un 2% adicional de descuento. Otra, en dos veces, al inicio y a la mitad de un tratamiento. Y, por último, financiarlo en tres y seis meses.

6. Aplaza el pago a proveedores

Si tienes unas relaciones estables con tus proveedores, tienes que negociar con ellos y buscar un beneficio para ambas partes.

Y si no hay acuerdo, es mejor no trabajar. Si, por ejemplo, quieren cobrar al contado, pero no te hacen descuentos, sencillamente, no te interesa trabajar con ellos.

Una forma de negociar con proveedores, es que te permitan al pago a 30 días fecha factura. Y que los proveedores más importantes te permitan establecer los plazos (30, 45, 60 y hasta 75 días fecha factura), en función de tus necesidades. En estos casos debes calcular en cuánto tiempo vas a recuperar la inversión de los productos para poder establecer las condiciones de pago.

¿Cómo planificar de cara a inversiones?

1.       La teoría de los cinco minutos

Cuando elaboras tu plan financiero, conviene que mensualices los dos primeros años, sobre todo el flujo de caja para saber cuánto y cuándo hace falta en cada momento.

Pero una cosa es hacer el plan financiero anual y otra muy distinta, preparar las rondas de financiación. Son dos cosas distintas. Los emprendedores que preparan las rondas de financiación por año natural se equivocan.

Las rondas de financiación se tienen que plantear por hito conseguido. Si para tener éxito con tu proyecto tienes que cumplir tres hitos, sería una casualidad que el primer hito coincidiera con el año uno, el hito dos con el año dos… Es difícil que coincidan con el año natural.

Si buscas dinero cinco minutos después de conseguir un hito, el dinero lo vas a conseguir más fácilmente y mucho más barato que cinco minutos antes.

Si tú pides dinero únicamente para no entrar en insolvencia, siempre vas a tener dinero en caja, pero a lo mejor estás pagando más de lo que deberías.

Para un inversor que un negocio genere caja desde antes no es sólo bueno porque genere caja, que suele ser pequeña, sino porque el hecho de que un negocio genere caja antes, demuestra que se va a conseguir más dinero.

2.       ¿Necesitas tanto?

Muchas veces los emprendedores calculan mal el dinero que necesitan. Piden 200.000 euros, pero luego observamos su flujo de tesorería y ves qué necesitan más…o menos.

Esto se produce porque lo calculan sumando las inversiones que tienen que hacer o sumando los costes, y no lo hacen desde el estado de tesorería, que es el que te marca las necesidades de financiación.

3.       Analiza tu burn rate

El burn rate hace referencia al ritmo al que una empresa consume dinero para desarrollar sus actividades ordinarias. Y hay formas poco razonables de sufrir un burn rate elevado.

Hay fórmulas para variabilizar los costes de tal manera que se consuman recursos en la medida en que ese consumo esté destinado a la petición de un cliente.

El ejemplo más claro es la subcontratación. Piensa en una empresa de servicios tecnológicos que precisa emplear ingenieros muy especializados y consumibles de elevado coste.

El burn rate de los salarios de los ingenieros hay que soportarlo con independencia del volumen de trabajo.

Huye de las siguientes estratégias…

No alargues el plazo de cobro para ganar más

Piensas que si les subes el precio a un cliente a cambio de que se pague más tarde estas haciendo una buena jugada, pero desde el punto de vista de planificación financiera, te resulta mucho más interesante poner un precio más bajo e incluso dar opciones de pago por plazos si se cobra antes.

El problema de los emprendedores, al confundir el beneficio con la caja, muchas veces dicen a los clientes que les paguen un poco más y, a cambio, les dejan que paguen más tarde. Y tiene que ser al revés: hacedles los descuentos que sean, (que se pueda claro), pero que paguen antes. Hay empresas españolas en concurso de acreedores que están pendientes de cobrar 50.000 euros de clientes.

No inviertas en activos fijos con estimaciones

Uno de los peligros en la planificación de la inversión de activos fijos está en las estimaciones. Por ejemplo, el acondicionamiento de un local. No queremos un presupuesto aproximado. El presupuesto tiene que estar detallado y por partidas. ¿Por qué?. Porque te terminas encontrando desviaciones muy importantes.

No financies tu largo plazo con deuda a corto

Tienes que financiar el largo plazo con recursos a largo plazo, y financiar los activos que te van a generar caja a corto plazo con recursos a corto plazo.

El incumplimiento de esta regla tan simple explica muchas situaciones de insolvencia. Si tienes que financiar circulante si tiene sentido deuda a corto si, por ejemplo, tienes que comprar a 30 días y a ti te pagan a 60 días. Esa financiación que tú estás haciendo te va a generar caja a muy corto plazo y no vas a tener ningún problema en que cuando te pague el cliente, puedas devolver la línea de crédito que tú habías pedido.

¿Cuándo te interesa apalancarte?

Financiarte con recursos propios es más caro que recurrir a recursos ajenos, pero…

Límite del Apalancamiento

¿Cuál es el tope si pides dinero externo?

El análisis de rentabilidades. Si la rentabilidad de tu negocio es superior al coste del apalancamiento, entonces te interesa.

Para ello debes utilizar técnicas de análisis de inversiones. Básicamente, porque el coste de los recursos ajenos habitualmente no es único y tienes que calcular un coste medio ponderado de las distintas fuentes de financiación que tengas.

Si no tienes previsión de contar con un producto vendible a corto plazo

Haz una versión del producto un poco menos funcional, pero que te permita generar caja antes, porque así te abre el abanico de las alternativas financieras.

Depende del ritmo de tu caja

La clave es el ritmo de generación de caja que van a tener los activos que tú estés financiando. Si los activos que tú estás financiando tienen un plazo de generación de caja muy largo, por ejemplo, un proyecto de I+D, eso lo tienes que financiar con recursos a largo plazo, y el recurso más a largo plazo son los fondos propios.

 

 

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