¿Cómo invertir en mi empresa?

¿Cómo invertir en mi empresa?

 

Inversión es todo aquel gasto diferido en el tiempo, es aquello que vamos a ir gastando poco a poco, o sea, amortizando. Al final es gasto que tenemos previsto realizar pero que realizamos desde el punto de vista de la tesorería de golpe. Es decir, desde el punto de vista de la cuenta de resultados tendríamos un pequeño gasto del año, sin embargo desde el punto de vista de la tesorería habríamos hecho el desembolso total. De ahí la diferencia entre estos dos estados contables: estado de tesorería y cuenta de resultados. Lo que se suele hacer es financiar las inversiones, lo vemos.

Hay empresarios o gerentes que prefieren arrendar o alquilar. Evidentemente esto evita por un lado el desembolso de tesorería y por otro la búsqueda de financiación. De aquí la importancia  de la correlación temporal que tiene que haber entre las inversiones y su financiación. Lo normal es acompasar la compra de un inmovilizado con la financiación oportuna. La amortización económica con la amortización financiera. No tiene sentido estar pagando un préstamo por un activo que se encuentre amortizado, a veces no por el uso, sino por la obsolescencia. Cuanto mayor sea la inversión, mayor será el error financiero en el que hayamos incurrido. Por ello las inversiones importantes que comprometen tal vez a la empresa durante muchos años en el compromiso de pago de un préstamo, si es ésta la fórmula elegida por la dirección, deben de analizarse muy cuidadosamente.

Actualmente, en estos momentos de crisis donde hay y habrá poco crédito bancario, lo que se hace es sustituir activos no estratégicos como los inmobiliarios por activos que tengan que ver con el cuore business. Esos activos inmobiliarios en definitiva, eran ahorro de las empresas que ahora liquidan en búsqueda de financiación para lo que realmente necesitan y no tener que recurrir al endeudamiento, que como digo se les niega en su totalidad o en una parte significativa. En los momentos de la burbuja hay empresas que han crecido en base a endeudamiento, ahora deberán crecer en base a productividad. Es decir, han podido comprar activos como naves, vehículos, maquinaria, etc. a crédito, ¿podrán ahora pagar las cuotas financieras?, incluso aunque cuenten con pólizas de crédito, éstas cada vez lo son de menor cuantía. Es evidente que el dinero fácil prestado por los bancos a particulares y empresas ha permitido un desarrollo de las mismas. El problema sobreviene ahora para mantener esa capacidad de endeudamiento, a pesar de la bajada de tipos de interés por el BCE, que en el momento de escribir estas líneas es del 0,5%. Ya sabemos que las entidades financieras aplican además un diferencial y que depende del tipo contratado por la empresa, que estará sujeto normalmente a variaciones como comento por el BCE. ¿Serán capaces las empresas en base a productividad reducir sus gastos para absorber la carga financiera? ¿Serán capaces de que sus ventas crezcan a tasas adecuadas? Si la respuesta es no, las empresas tendrán que reorganizarse o reestructurarse.

La inversión es por tanto la compra de los activos, frente a otras fórmulas de financiación como son el alquiler o el renting. La flexibilidad del alquiler está clara. Si no se cumplen las expectativas del negocio puedo cancelar el contrato de arrendamiento con el propietario, en todas las ocasiones suele haber cláusulas de cancelación.